La palabra cingulum proviene del latín y significa cinturón.
Cuando leemos la carta a los Efesios escrita por Pablo, apóstol del Señor Yeshua (Jesucristo), vemos cómo Pablo describe la Armadura de Dios haciendo una analogía de los accesorios que llevaba puesto un soldado romano que estaba listo para la batalla.
Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Efesios 6:13-17
Una de las cosas que más llamó mi atención fue el cingulum — cinturón. En la época de los soldados romanos, la armadura y sus elementos ayudaban a preservar sus vidas, y los soldados la usaban con orgullo. Cuando un soldado se colocaba un cingulum, no era únicamente un accesorio más; el cinturón tenía otras funciones: hacía una especie de soporte que ajustaba su túnica de manera que no tuvieran ningún tropiezo; el cinturón funcionaba como un soporte para guardar una daga o cuchillo de batalla, y a un lado colgaba una espada de acero. Al cinturón también se le colocaban unas cuerdas de cuero que colgaban, y al final de cada una llevaba puntas de acero que sonaban al caminar. Esto anunciaba que se acercaba un soldado. La cantidad de cuerdas de cuero significaba rango: mientras más cuerdas colgaban de su cinturón, el soldado tenía un rango más alto. Cuando a un soldado le entregaban un cinturón, este lo recibía con reverencia al rey porque este era considerado parte de la corte de protección, un legionario.
Pablo estaba encarcelado, y soldados romanos cuidaban de él; así que pudo observar con detenimiento el atuendo que llevaban, pudiendo hacer una analogía de cómo debe prepararse un soldado de Cristo.
La Biblia dice: “Ceñidos vuestros lomos con la verdad”. Los cinturones de cuero se apretaban a la cintura juntamente con el balteus (cinturón que va desde el hombro). Cuando un soldado de Cristo camina, también se debe reconocer el paso de quien lleva la Palabra de Dios; debe ser inconfundible su caminar. Tanto nuestra túnica, que es parte de la Armadura de Dios, como nuestra espada del Espíritu, deben estar ceñidas a nuestro cuerpo y a nuestra mente, de manera que las vestiduras concuerden con las palabras. “Ceñidos” significa fuertes, parados con firmeza, no blandos ni débiles, no tibios ni temerosos. No hay soldados débiles que puedan pelear ninguna batalla, dejando que la Palabra se vea en nosotros, en nuestro andar, que otros puedan ver a Cristo en nuestra fe, en nuestro rostro.
Reflexion
¿Para qué sirven las armas que el Señor Yeshua (Jesús) nos da?
Cinturón de la verdad: Solo la Palabra de Dios sostiene todo, afirma nuestra identidad y nos mantiene firmes.
La coraza de justicia: Es la justicia de Yeshua el Cristo aplicada a nuestra vida; protege nuestro corazón y moldea nuestro carácter. Nos fortalece.
El calzado del evangelio: Es caminar en sus ordenanzas, en el Evangelio. Nos equipa para llevar las buenas nuevas donde quiera que vayamos, sin perder la paz.
El escudo de la fe: Es la seguridad que tenemos; protege nuestros pensamientos, nos guarda de toda confusión y ansiedad. Nos recuerda quiénes somos.
La espada del Espíritu: Es nuestra única arma con poder, la Palabra de Dios aplicada, capaz de derribar barreras, argumentos y mentiras; nuestra defensa.
No cabe otra palabra final sino terminar este texto como lo dijo Pablo:
“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.”
Lecy Villaparedes
al servicio y la voluntad de mi Señor
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