El Lugar Secreto

Published on September 9, 2026 at 10:12 AM

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Precioso Espiritu Santo llévame de vuelta al lugar secreto.

La facilidad con que nuestra mente se dispersa es abrumante; cada momento, cada segundo, aún estando dentro del templo, vivimos en un mundo donde la distracción es la que gobierna.

La mente se dispersa y nuestro corazón también; pero ¿cómo hacemos para volver a ese lugar donde nuestra prioridad era la presencia de Dios? — ¿Cómo nos presentamos delante de Dios?

Dice el salmista en el Salmo 5:3: —Oh Señor, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti y esperaré.

¿Tenemos un lugar secreto donde lleguemos y tengamos comunión con la presencia de Dios en ese momento, que es solo para nosotros dos?

El Señor Jesucristo tenía un lugar secreto donde oraba al Padre; se retiraba solo a tener una comunión en la presencia de Dios. No solo en el Jardín del Getsemaní, también se retiró a orar en el desierto y a otros lugares; su lugar secreto era su corazón.

Y no, no es que construyamos un altar hecho con las manos; nuestro altar debe ser siempre nuestro corazón: Porque Él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada. Salmos 27:5. Allí, en lo secreto, el Padre recompensará, nos instruirá y nos dará de lo suyo para que podamos obedecer y estar preparados para toda buena obra.

Lucas 6:12: En aquellos días, Jesús se fue al monte a orar y se pasó la noche orando a Dios.

 

Reflexión:

Pablo nos recuerda que debemos estar constantemente en oración (1 Tes. 5:17). En realidad, no necesitamos un lugar donde podamos encontrarnos con Dios. Recuerda que el velo se rasgó y la piedra fue movida; todo quedó al descubierto.

El lugar secreto donde nos encontramos a solas con Dios es nuestro corazón. Por eso debemos limpiar nuestro templo, porque ahí habita la deidad, habita el Espíritu Santo de Dios. Nuestro lugar secreto debe ser siempre ese lugar de paz donde pueda llegar y quedarse la presencia de Dios.

Y te daré los tesoros escondidos y los secretos muy guardados, para que sepas que Yo soy el Señor tu Dios, el Dios de Israel, que te pongo nombre. Isaías 45:3.

 

Lecy Villaparedes

al servicio y la voluntad de mi Señor