Cuando Jesús nos llama a mantener nuestra fe.
“Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo”. Mateo 24:13
En este versículo hay dos puntos importantes para enfocarnos:
- Perseverar
- Hasta el fin
Perseverad
Jesús nos dice que debemos perseverar, pero ¿en qué debemos perseverar? Solo basta leer los versiculos previos para conocer porque el Señor nos manda a perseverar. Cuando el Señor habló estas palabras en Mateo 24, sabía que vendrían días muy duros para su pueblo: días de acoso, persecución y muerte de sus santos.
Jesús habló al alma de cada uno de los creyentes, no solo a los que allí se encontraban, sino también a nosotros. Vendrán situaciones de desesperanza, de dolor y de enfermedad, “pero ten fe”. Decir que cualquier situación que estemos pasando “no importa” es no darle la atención que en realidad merece. Sí importa, y mucho, porque de allí se afirmará nuestra fe para desechar el malestar que atravesamos. Jesús quiso decir: No temas, ten fe, no abandones tu creencia ni desmaye tu fe por salvar tu vida delante de los que hacen maldad; “porque el que ama su vida, la perderá”. Juan 12:25
Por desesperación, en cualquier situación que estemos atravesando, la Palabra de Dios dice que blasfemaremos contra Él; así lo hizo el pueblo de Israel en el desierto: cansados del maná, cansados de caminar y no ver la promesa cumplida. Creyeron que Dios los dejaría morir allí; no perseveraron en Aquel que habían visto salvarlos. Que no sea rebelde nuestro corazón en los días de angustia.
En los momentos más difíciles de nuestra vida, cuando creemos que ya no hay más posibilidades, que se han cerrado todas las puertas, allí tendemos a cuestionar a Dios. Por esa razón el Señor Jesucristo nos dice: “Perseverad”.
En el Salmo 46:10 nos dice: “Estad quietos, y conoced que Yo soy Dios.” En 2 Crónicas 20:17 nos da un mensaje maravilloso: “No tendréis que pelear vosotros en este caso; parad, estad quietos, y ved la salvación del Señor con vosotros.”
En Santiago 1:12 está escrito que hay una corona de vida para quienes soportan y resisten las pruebas.
Tenemos tres reglas para perseverar:
- Confianza en Dios, así podremos luchar.
- Tranquilidad; mantener nuestra alma quieta. Así lo expresa el Salmo 42: “Dios mío, mi alma está abatida en mí (…) ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío.”
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Esperar la intervención divina. El Señor no desampara a los que le buscan. Salmos 9:10
En otras palabras, lo que el Señor quiso decir es: “No te desesperes, Yo estoy en control. No vendas tu vida a los que hacen el mal para querer salvarte y no confiar en Mí.”
Hasta el fin
En la Biblia hay varios “fin”: el fin de la iglesia, que llegará con el rapto, y el fin de todas las cosas, para que pueda ocurrir la restauración de todo como en el principio, sin corrupción.
Muchos de nosotros quizá no estemos aquí para esos eventos, para ver el fin del mal o el fin de un mundo corrompido y destruido. Por otro lado, algunos veremos el fin cuando nuestra vida llegue a su término, lo que es lo mismo que cuando el Señor nos llame a su presencia, pero mientras eso sucede, en 1 Pedro 1:6 nos dice: “Por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas.” Debemos estar firmes y no permitir que la fe que recibimos de nuestro Dios Sea quitada por ninguna circunstancia.
Hasta el fin, sea de una manera u otra —circunstancias diferentes, tiempos difíciles, etc.— hasta ese último minuto donde sufriremos la transición entre la muerte y lo eterno, hasta allí debemos mantenernos inmarcesibles, porque esa es la recompensa que recibiremos para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. 1 Pedro 1:4.
Aunque un ejército acampe contra mí,
No temerá mi corazón;
Aunque contra mí se levante guerra,
Yo estaré confiado.
Salmos 27:3
Lecy Villaparedes
al servicio y la voluntad de mi Señor
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