YOD y KAF
" Yod" ( י) Salmo 119:73-80 "Kaf" (כ) Salmo 119:81-88
Las letras hebreas que tienen un mensaje revelador.
Lamentablemente, hay información que se pierde en las traducciones y no refleja el verdadero significado de cómo fue escrita en su lengua original.
Antiguamente, los niños crecían bajo la mano de sus padres; existía la Ley del hogar. No como ahora, cuando un niño de dos años ya decide lo que quiere ser.
“Hazme entender…” — Salmo 119:73, en esta frase, el salmista reconoce que sin conocer la Ley, no podrá caminar correctamente. Sin dirección, la vida se vuelve un andar perdido, sin rumbo y sin control.
Aprender la Ley de Dios nos permite: Reconocer nuestro pecado, entender su gravedad y tomar decisiones con sabiduría.
Romanos 2:12 — La Ley y el Juicio
“Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados.”
La Ley es la luz que revela el camino correcto. Dios nos recordará Su Ley. Así lo expresa el salmista: “Conozco, oh Dios, que tus juicios son justos.”
Junto a esta Ley, representada por la mano de Dios, se abre — la palma de Su mano— para darnos la Protección Divina. Ya no caminamos solos: Dios está con nosotros en todo tiempo y nos protege. Nunca debemos decir: “Dios quiso este mal para mí.” No, Dios no desea nuestro mal; son nuestras decisiones, tomadas sin consultarlo con Él, las que nos llevan a la caída.
En el versículo 85 dice: “Los soberbios me han cavado hoyos. ” Podríamos leerlo como: “El mundo me ha tentado para que caiga. Mas no proceden según tu ley.” Las tentaciones del mundo nos llamarán constantemente, conociendo la Ley de Dios, nos apartará del mal y seguir el camino correcto.
El conocimiento de la Ley (la Mano) y la Protección de Dios (la Palma de Su mano) nos guarda de volver al mundo y seguir caminos llenos de trampas.
Reflexión:
Y guardare los testimonios de Tu boca.
*“Que la protección de Dios esté con todos nosotros, para que seamos vivificados conforme a Su misericordia.”
Lecy Villaparedes
al servicio y la voluntad de mi Señor.
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